La película nos presenta a Stuart (Stu para sus amigos), que vive traumatizado por la pérdida de su hermano, situación que ha destruido a su familia. Por una lesión, ha de dejar el boxeo y decide mudarse a California  movido por el sueño de ser actor. Termina como carnicero en un supermercado.  Allí conoce a Carmen, una chica católica de la que queda prendado. Decidido a conquistarla, va a la iglesia, se bautiza y empieza a un proceso de acercamiento a la fe. Todo a bien hasta que un accidente de moto sacude su vida. Algo impacta profundamente en su interior y es ahí cuando decide ser sacerdote. Vive la experiencia de que esta segunda oportunidad esconde una llamada y misión que cumplir.

POR QUÉ VER ESTA PELÍCULA:

  • Ver juntos a 2 actores tan reconocidos como Mel Gibson y Mark Wahlberg, que se reconocen en su vida  como dos creyentes católicos practicantes. Llevan a la gran pantalla la historia real, la de Stuart Long (1963-2014), boxeador estadounidense que vive un proceso de conversión, y terminó haciéndose sacerdote. Vivió gran parte de su ministerio con una enfermedad muscular degenerativa
  • Si bien no es un gran largometraje, toca temas tan sugerentes como la conversión, la capacidad de redención del ser humano, el sentido del sufrimiento, las segundas oportunidades.

DOS ESCENAS EN LAS QUE PROFUNDIZAR:

  • Su primera homilía como seminarista. En ella expresa la historia de su agnosticismo o increencia. Es capaz de poner palabras a lo vivido y recapitular su historia desde una nueva perspectiva.
  • Le descubren una enfermedad muscular degenerativa que va haciendo que pierda autonomía. En  medio de una fuerte lucha interior, conmueve la fortaleza y entereza con la que lo afronta y la intuición de que a través de la enfermedad Dios puede seguir mostrándose a otros

CON UNA MIRADA DE APÓSTOL:

Tener una presencia significativa

Nadie cree en él, pero Stu decide perseverar. Su tesón comienza a ser inspirador a su alrededor. En un momento de la película tratando de explicar lo que vive dice: “Dios buscaba un luchador… y encontró uno”. Su presencia comienza a ser significativa, a irradiar y a suscitar la pregunta por Dios ¿Qué crees que puede ser inspirador para otros de aquello que vives? ¿Tratas de compartir tu vocación con naturalidad en diferente tipo de ambientes?

Dios cuenta con nuestros dones y talentos

Nuestro protagonista identifica las fortalezas que le distinguen y que son una oportunidad para enriquecer el don que Dios le llegada. Nuestra vocación, si es autentica, está llamada a desplegar lo mejor de nosotros, a hacer brillar nuestros propios dones y talentos. Dios no nos lo quita, sino que los reorientan al servicio de una misión más grande.

En este caso vemos como Stu encuentra en su personalidad rebelde y su gran sentido del humor nuevas herramientas para salir al paso de diversas situaciones y sintonizar con los más alejados. Una escena muy bonita es cuando van con otro compañero seminarista a la cárcel y ante una situación incómoda, Stu lo afronta empatizando con quienes tiene delante y hablando su mismo lenguaje. ¿Que dones y talentos te distinguen? ¿Crees que los pones al servicio de tu misión como aprendiz de apóstol?