La guerra entre Rusia y Ucrania junto a la cantidad de muertos civiles inocentes que está dejando a su paso, está trayendo también el aumento de presos de conciencia en Rusia personas que en el ejercicio de sus libertades son apresadas. Se trata de personas civiles que son privadas de libertad por denunciar la existencia de la guerra e intentar dar voz a las víctimas de ambos bandos. 

Un caso a modo de ejemplo es el de Vladimir Kará-Murzá, periodista, activista político y fundador de una ONG, que ha sido condenado a 25 años de cárcel por “alta traición”. La condena se hizo pública el 17 de abril de 2023 después de llevar más de un año en prisión preventiva. ¿El motivo? Ser una voz crítica que ha denunciado la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Kará-Murzá declaró en el tribunal: “ Sé cuál va a ser mi sentencia. Lo sabía hace un año, cuando vi por el espejo retrovisor de mi automóvil unas personas con uniformes y máscaras negras corriendo tras él. Es el precio que hoy se paga en Rusia por no guardar silencio. Pero también sé que llegará el día en el que se disipará la oscuridad que ahora envuelve nuestro país. Ese día llegará inexorablemente, como llega la primavera incluso tras el más crudo de los inviernos. Y entonces, nuestra sociedad abrirá los ojos y se horrorizará de los terribles crímenes que se cometieron en su nombre.”

Naciones Unidas y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos han denunciado la condena y pedido su liberación.  Vladimir tiene 41 años y es padre de 3 hijos. Es un ejemplo más de tantas personas que ponen en riesgo su seguridad y su libertad en la defensa de sus convicciones y valores. ¿Qué más pérdidas nos seguirá dejando esta guerra?