Nos encontramos inmersos en el Sínodo de la Sinodalidad, el cual inició en 2021 y culminará en 2024.

El Sínodo es un proceso donde la Iglesia, como Pueblo de Dios, se pone en camino para discernir sobre temas que afectan a la vida y la misión de la Iglesia. Hasta ahora, como tal se ha entendido como un Sínodo de Obispos, es decir, ellos en representación del pueblo de Dios toman el pulso a cuestiones significativas, comparten experiencias y sugieren pautas pastorales con aplicación universal.

El Sínodo de Obispos fue una estructura creada por el Papa Pablo VI, en 1965, con la intención de mantener el espíritu de colegialidad que se había dado en el Concilio Vaticano II. Es decir, se trataba de crear un espacio de asamblea que ayudará al Papa en su tarea de gobierno de la Iglesia universal y que fuera expresión de la colegialidad episcopal. Las conclusiones habitualmente se recogen en un documento llamado Exhortación apostólica postsinodal. Desde 1965, se han celebrado 29 asambleas del Sínodo de los Obispos

El Papa Francisco ha querido enriquecer al Sínodo de los Obispos implicando a todo el Pueblo de Dios en sus diferentes formas de vida, hombres y mujeres, adultos y jóvenes. Todos los bautizados han sido invitados a participar en este proceso. La misma comisión expresaba su deseo de escuchar a todos: “Juntos, todos los bautizados son el objeto del sensus fidelium, la voz viva del Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, para participar plenamente en el acto de discernimiento, es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en su contexto local, incluidas las personas que han dejado la práctica de la fe, las personas de otras tradiciones de fe, las personas sin creencias religiosas. Se debe tener especial cuidado en hacer participar a aquellas personas que corren el riesgo de ser excluidas: las mujeres, las personas con discapacidades, los refugiados, los migrantes, los ancianos, las personas que viven en la pobreza, los católicos que rara vez o nunca practican su fe, etc

El Papa Francisco decidió que la temática del actual Sínodo fuera precisamente cómo entender la sinodalidad, sabiendo que es una dimensión constitutiva de la Iglesia.

Y dando, un nuevo paso al frente y de manera inédita permite que por primera vez laicos (hombres y mujeres) que sean elegidos para participar en la Asamblea del Sinodo, puedan votar. Hasta ahora, solo los obispos tenían derecho a voto. Se trataría de setenta miembros (no obispos) con voto. El Papa ha pedido que entre ellos al menos 50% sean mujeres y que se valore que haya presencia de jóvenes. Si bien con este paso de apertura no alcanzaría ni el 25% de los votantes, se trata de una decisión histórica, un salto cualitativo

Esta asamblea se celebrará en Roma en 2 sesiones, una en octubre de 2023 y otra en octubre de 2024. Queda mucho camino por recorrer, pero este paso dado por Francisco a los 10 años de su pontificado, ya no puede dar marcha atrás.

Si deseas conocer más de este Sínodo y estar al día de las noticias que salen, te invitamos a que puedas seguirlo a través de su página oficial: 

Enlace: Sinodo 2021-2024