Jesús de Nazaret y muchos de sus seguidores hasta el día de hoy, han tenido y tienen una presencia significativa. Se trata de una presencia que marca una forma de habitar el mundo, implicándonos en él y sabiéndonos colaboradores de Dios. Pero, ¿qué es una presencia significativa?, ¿qué hay que hacer para cultivarla?, ¿dónde desarrollarla?

Qué es tener una  presencia significativa y cómo cultivarla

Una persona tiene una presencia significativa cuando ésta se vuelve referente de vida, cuando se convierte en un signo que remite a Dios. Podemos decir que tener una presencia significativa es ser el Evangelio vivo que otros puedan leer, es anunciar y convocar, irradiar y atraer, denunciar y transformar. Y esto, haciéndolo en los ámbitos donde uno se encuentra desarrollando la vida: la familia, los amigos, los vecinos, los hermanos de comunidad, los compañeros de clase, trabajo, curso…

La presencia significativa puede cultivarse de varias formas, pero aquí presentamos algunas que quizá podrían ayudar si se tienen presentes en el día a día:

  • Anuncia la Buena Noticia con tus gestos y palabras, siendo portador de acogida, inclusión, solidaridad, paz, etc.
  • Convoca a encuentros, grupos, celebraciones que ayuden a vivir la fe de forma cercana a la fe.
  • Irradia, transmite y contagia desde tu vida o con tu comunidad, el estilo de vivir de Jesús.
  • Atrae con tu forma de estar en el mundo, que invite a desplegar lo mejor del otro, a conectar con lo más auténtico del otro…
  • Denuncia movido por aquello que internamente te ha alcanzado, dolido, conmovido…
  • Transforma tus realidades llevándolas a lo que están llamadas a ser.

Para tener una presencia significativa es fundamental mirar al Señor; por tanto, la oración es un elemento que ayudará a reproducir estas actitudes del Señor. También es importante estar atento a los demás, poniendo una especial atención a los más desfavorecidos, a los excluidos o descartados por ser, pensar o vivir de forma diferente, a los que sufren, a los más alejados de la fe. 

Ejemplos de quienes han tenido una presencia significativa

Jesús tuvo una presencia significativa, en la que encarnó la comunión entre el Padre y el Espíritu Santo, en cada uno de sus encuentros personalizados. Todo él anunciaba la Buena Noticia principalmente a los más desfavorecidos y alejados, pero también convocaba a otros para hacerlos sus discípulos. Su persona irradiaba ese ser luz, sal y fermento para el mundo; asimismo, con su forma de vivir, atraía a otros como a Nicodemo, Zaqueo… También denunciaba las injusticias de los fariseos y transformaba cada uno de los lugares que pisaba para allí construir Reino.

Muchos otros más han tenido y tienen una presencia significativa, por poner otro ejemplo tenemos a Madre Teresa de Calcuta. Ella anunciaba a un Dios cercano para el que sufre, y convocaba a otras personas a formar parte del servicio por los más desfavorecidos. Irradiaba compasión, cercanía, misericordia, amor por los pobres… Sus gestos y su forma de situarse atraían a otros. Aprovechaba los espacios públicos para denunciar aquello que era impedimento para ver más allá de las obras de caridad y transformó su entorno social.

Así, podemos decir que Jesús envió a los apóstoles y ahora a los bautizados a tener una presencia significativa en medio del mundo. Tómate un momento para recoger en clima orante las siguientes preguntas que pueden ayudarte a tomar el pulso de cómo está siendo tu presencia significativa actualmente: ¿Tu vida está siendo un anuncio de buenas noticias (esperanza, consuelo, alegría…)? ¿convocas a otros a dar un paso más en la fe? ¿qué irradia tu persona? ¿con qué actitudes te gustaría atraer a otros? desde la fe ¿te sientes portador de denuncia? ¿cómo colaboras para transformar tus ámbitos de vida?